El 24 de mayo del año 2015 la ciudadanía votó para elegir a sus representantes en los distintos ayuntamientos del Estado. Las urnas hablaron y lanzaron un mensaje muy claro, era el final del bipartidismo y el comienzo de los gobiernos plurales. Sant Vicent del Raspeig no fue una excepción, teníamos la obligación de sustituir los gobiernos de partido por gobiernos compartidos.

Los gobiernos plurales cayeron como granizo sobre las élites de poder tradicionales. Unos más y otros menos, debíamos adaptarnos a los nuevos tiempos para sobrevivir a través de la cooperación y del diálogo. Con la euforia del momento, hicimos un pacto para gestionar conjuntamente el consistorio, por lo menos esa era la idea que teníamos en Guanyar Sant Vicent. El pacto quedó suscrito en un papel que, a la postre, no ha servido para nada porque el incumplimiento de algunos de sus apartados ha sido una constante a lo largo de estos dos años de gestión. La falta de cultura política en la gestión compartida ha dificultado la trayectoria del gobierno municipal.

Tras la firma, la coalición formada por cuatro partidos se ha ido al traste por la decisión unilateral e injusta de uno de sus socios, el PSOE, de eliminar a los compañeros de Sí Se Puede con argumentos vulgares e injustos, quedando un gobierno de tres partidos. Con esta decisión se ha perdido la mayoría, mayoría que daba estabilidad a la gestión municipal.

Cuando por primera vez se plantea un escenario de superación del bipartidismo, es mucha casualidad que, desde dentro y desde fuera, nos amenacen con el peligro de la inestabilidad. La inestabilidad no la da la fragmentación política, eso es falso y es necesario contrarrestar ese argumento, muy utilizado por las élites de poder tradicionales. Una simple mirada a otros países europeos, con democracias de mayor recorrido que la nuestra, desmontan esta acusación. Los seis países fundadores de la UE (Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y Países Bajos) han estado gobernados la mayor parte del tiempo por ejecutivos conformados por ministros de varios partidos políticos. España es el único país de la Europa occidental en el que no ha habido gobiernos plurales.

En realidad, la inestabilidad la origina la falta de cooperación y de diálogo, el airear los problemas internos, la ausencia de consenso en algunos asuntos relevantes para el municipio…; pero, sobre todo, queremos resaltar como principal fuente de inestabilidad el interés por querer acaparar el protagonismo. Los partidos que formamos el equipo de gobierno tenemos nuestras peculiaridades, aunque también elementos en común. En común hemos buscado fomentar una mayor participación de la ciudadanía en nuestras decisiones y hemos puesto el acento en políticas sociales y en las de movilidad, en mayores inversiones, en no aumentar la presión fiscal y en reducir la deuda, pese a los augurios en contra que vaticinaban un aumento desbocado del gasto público.

Hubiera sido todo un detalle por parte del Alcalde, máximo representante del gobierno compartido, haber convocado una rueda de prensa con los y las portavoces de los cuatro partidos que han simbolizado el cambio político en estos 24 meses de gestión municipal. Se ha perdido una magnífica ocasión de dar una imagen de unidad al explicar los logros conseguidos y las líneas de actuación futura, que hubiera dado sentido a un cambio que aún tiene que madurar y mejorar. Pero no ha sido así. Una vez más, el exceso de protagonismo ciega a los socialistas de Sant Vicent y la aparición en solitario del Alcalde, ensalzando aquello que más beneficia los intereses de su partido, el PSOE, ha marcado el camino equivocado, y con ello, una catarata de apariciones individualistas, impropias de un gobierno compartido. Así, difícilmente acabaremos con el bipartidismo, ¿o no es eso lo que queremos?